Garantizar la privacidad, la seguridad y el control de los datos en Internet con Alastria ID

Este artículo sintetiza los principales resultados de una investigación realizada por Banco Santander sobre las actitudes de los ciudadanos acerca de la cesión de datos personales en Internet, así como el impacto de la covid-19 en ellas. La principal conclusión apunta a un progresivo cambio de paradigma: la seguridad y el control de los datos cobran mayor importancia en un contexto de aceleración digital y “digitalización forzosa” como consecuencia de la covid-19.

Antecedentes y metodología

A comienzos de 2020, en Banco Santander realizamos un estudio de la percepción acerca de la privacidad online y la cesión de datos personales. Las conclusiones más destacables fueron:

  • Actitud de resignación e indefensión ante la cesión de datos personales en Internet, percibido como una obligación para el acceso a productos y servicios digitales.
  • Debido a esto, la comodidad y la sencillez en esta gestión de datos personales cobran gran importancia, dejando cuestiones sobre la seguridad en un segundo plano

Pocas semanas después de su finalización, la covid-19 cambió el mundo tal como lo habíamos conocido: parando unas actividades y acelerando otras. Potenciando la digitalización y limitando el contacto físico entre las personas.

Como consecuencia de esto, unos meses más tarde decidimos ver qué impacto había tenido la pandemia y sus efectos sobre estos temas. Para ello, realizamos un estudio que incluía:

  • Una profunda revisión de artículos y estudios sobre el tema
  • Seis entrevistas con expertos de distintos hábitos para entender el impacto social de la covid-19
  • Una encuesta online a 1.400 personas, con representación y ajuste al tamaño de cada provincia, trabajando con un nivel de confianza del 95%

Cuestiones generales

La profunda aceleración de la digitalización que ha dado lugar a un cambio en el plano laboral, con la instauración generalizada del trabajo en remoto, y a un cambio en las relaciones personales que ahora están más mediadas aún por la tecnología. Esta “digitalización express” ha llegado a perfiles que hasta ahora habían permanecido ajenos a ella, como la población mayor de 65 años. Estos perfiles encontraron en la tecnología una forma de mantener el contacto con sus seres queridos y de seguir conectados con el mundo en general

Privacidad y gestión de datos personales

En este contexto, los ciudadanos se siguen sintiendo obligados a ceder sus datos personales como condición para poder acceder a productos y servicios, especialmente digitales. Esto genera, de entrada, actitudes de resignación y conformismo: entienden que éstas son las reglas del juego.

La pandemia de la covid-19 es una situación excepcional, y esto afecta a la actitud de los ciudadanos. La necesidad y búsqueda de un beneficio superior (tanto a nivel individual como colectivo) hace que los frenos hacia la cesión de los datos personales y la preocupación por la privacidad se diluyan. Esto es llamativo entre los perfiles más reacios y de mayor edad, que se sienten más afectados por la situación sanitaria y entienden que se beneficiarían más de esa cesión colectiva de los datos.

Por otra parte, esta digitalización forzada, de forma tan abrupta, ha hecho que los usuarios pongan aún más énfasis si cabe en el tema de la seguridad. Aquí, la Administración Pública y la banca aparecen como organismos que despiertan más confianza y proyectan mayor seguridad. En el otro extremo, los buscadores de internet y las redes sociales son los que ofrecen menores garantías en cuanto a protección de datos personales.

Tres perfiles de usuarios

El estudio ayudó a definir tres diferentes tipologías de usuarios respecto a la privacidad y la cesión de datos personales:

  • El facilitador. Más joven y digital. Totalmente habituado a ceder sus datos personales en el entorno online. Lo viven con absoluta normalidad
  • El reticente. Jóvenes adultos con cierta madurez digital. La cesión de los datos es para ellos una cuestión molesta que aceptan con resignación. No se sienten cómodos, pero lo asumen. No renuncian a ingresar en el mundo digital por tener que ceder sus datos.
  • El controlador. Más mayores y menos digitales. Reacios a la cesión de sus datos salvo en contadas ocasiones. Lo viven como una imposición, con mucha desconfianza. Es el único perfil dispuesto a renunciar al acceso a ciertos servicios o productos por cuestiones de privacidad.

Conclusión

La propuesta de valor de Alastria ID parece tener un lugar a medio camino entre la preocupación de los ciudadanos por mantener la seguridad y el control sobre sus datos personales en Internet y la necesidad de un servicio sencillo, fácil de usar y que no suponga una carga cognitiva extra.

En función de los diferentes perfiles identificados, se puede poner más énfasis en uno u otro elemento de la ecuación. Se trata de una decisión estratégica , dependiendo del rumbo que el proyecto tome en próximos pasos.

En todo caso, la identidad digital soberana presenta un gran potencial y apunta a un tema relevante que preocupa a los ciudadanos como el de la gestión de los datos personales en el entorno online.

The first Public-Permissioned Blockchain network in Spain and Europe with multisectorial associates. Alastria is a non-profit association.

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