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Pocas veces en la vida uno tiene la oportunidad de empezar a trabajar sobre un papel en blanco. Lo habitual es encontrar proyectos y equipos en marcha a los que conocer, mimar y llevar a buen puerto, tener un caudal ya establecido de inputs y un volumen esperado de outputs basados en la experiencia de otros que pasaron por allí antes que tú. Pero cuando afrontamos ese folio reluciente y blanco todo cambia ¡que se lo digan al escritor antes de comenzar a escribir una novela!

En estos casos no hay rumbos conocidos. No existen estimaciones válidas a las que aferrarse. Los estándares de mercado brillan por su ausencia. No hay seguridades ni certezas. Pero, sorprendentemente, encuentras muchas personas navegando en esas aguas que los anglosajones han coincidido en denominar con el acrónimo VUCA para resaltar su volatilidad (Volatility), la ausencia de certezas (Uncertainty), su complejidad (Complexity) y la ambigüedad (Ambiguity). Justo cuando más temores y miedos parecen aflorar, el panorama se puebla de buscadores de tesoros, oportunistas o gente perdida en busca de respuestas, pero también aparecen esos inconformistas, visionarios o evangelizadores trabajando para dar sentido a ese caos y construir un nuevo mundo para que todos puedan vivir en él y prosperar gracias a esa visión y ese trabajo.

Dice la leyenda que en la fiebre del oro que arrasó el oeste americano a mediados del siglo XIX sólo ganaron dinero los vendedores de picos y palas. Uno de ellos fue Samuel Brannan, el periodista que anunció la aparición del oro por todo el valle, que se hizo con los suministros de material para mineros existentes en la zona y fundó un próspero negocio de venta al por menor, menuda visión. Pero, salvo estos casos particulares, la historia es algo más abierta, la fiebre puso en el mapa a todo el estado de California y a la bahía de San Francisco y a la propia ciudad, que pasó de aldea a pujante urbe en tan solo unos meses. Esto no deja de ser un ejemplo más de cómo un nuevo ecosistema trae beneficio a todos los afectados y fomenta la aparición de sinergias y nuevas formas de hacer las cosas que lleven los limites de todo el grupo un poco más allá. O mucho más allá, del trabajo y talento de los afectados depende.

Llegados a este punto aparece ante mí un océano inexplorado de lo que se denomina Blockchain o Tecnologías DLT (Distributed Ledger Technology). Como en la fiebre del oro californiana, la historia se repite, oportunistas y buscadores de oro se aferran al nuevo océano y, al calor de las criptomonedas en general y el bitcoin en particular, tratan de sacar beneficio inmediato del Blockchain. Pero Blockchain es mucho más que eso, por esa razón un grupo de aguerridos visionarios fundaron Alastria, una asociación sin ánimo de lucro que impulsa, en clave país inicialmente, la creación de un ecosistema alrededor de esta tecnología que ayude a individuos, empresas, instituciones y administración a exprimir las oportunidades que se abren de forma eficaz y eficiente.

Blockchain no es para todo tipo de proyectos ni para todo tipo de organizaciones. Es una tecnología especialmente útil para resolver problemas complejos de intermediación entre partes donde la confianza y la seguridad es importante. Pero no deja de ser una tecnología, una herramienta, y ahora toca continuar desarrollando su uso, sacarle partido, aportar valor incrementando la eficiencia de procesos existentes o creando nuevos procesos hasta ahora no viables o que todavía no hemos ni siquiera imaginado.

Por esa razón Alastria acomete ahora esta nueva etapa: primero impulsó una exitosa creación de la asociación cuyos cimientos se sostienen en un conjunto multidisciplinar de socios todos importantes, en segundo lugar apoyó un despliegue y fortalecimiento de una infraestructura técnica cada vez más potente a la vez que creaba políticas y apuntalaba los fundamentos legales para esta nueva forma de hacer las cosas y, en tercer lugar, se dispone a incentivar el desarrollo de proyectos funcionales que ayuden a multiplicar el valor de todo lo invertido en las etapas anteriores con la figura de una Oficina de Proyectos.

La Oficina de Proyectos viene a fortalecer el motor de gestión de Alastria, nacida este mismo año, conscientes de que impulsamos innovación como organización por y para el socio. Al mismo tiempo, innovamos como organización para constituir una asociación con mentalidad y dirección emprendedora, por ello nuestro afán es no competir en ningún momento con nuestros socios sino ser palanca y base incubadora y aceleradora donde seguir tangibilizando los proyectos tractores de los sectoriales.

La nueva Oficina no supone un cambio de prioridades, más bien una ampliación de las mismas, y es parte de la hoja de ruta que todo el ecosistema Alastria va dibujando cada vez con más precisión y detalle. Estamos hablando de esos proyectos que resuelven problemas del día a día a personas y empresas, no de complejos ejercicios teóricos, filosóficos o, como un antiguo jefe acertaba siempre a apuntar, de alardes de onanismo tecnológico. No olvidemos que lo que nos trae a todos hasta aquí es solucionar problemas que tienen en común el poder ser abordados de forma eficiente utilizando una tecnología, muy potente y diferente a lo habitual, que se basa en la utilización de cadenas de bloques en una red distribuida.

Personalmente, mi experiencia está marcada por hacer realidad proyectos que no se habían realizado con anterioridad. En este tipo de situaciones siempre es necesaria la colaboración de muchos equipos y personas que mejoran su desempeño de manera radical cuando tienen una visión completa del objetivo que les muestre la razón por la cual son importantes y necesarios a la vez que se acuerdan hitos y etapas comunes. Desde la nueva Oficina de Proyectos nuestra función es precisamente esa coordinación e impulso. Viene a sumarse a algo que no cambia, la ejecución y la explotación del valor generado continúa correspondiendo a los socios.

Disfruto especialmente completando retos complejos, con aristas desconocidas y variadas, encontrando caminos en esos proyectos en los que los recursos no bastan para llegar a buen puerto y es necesario comunicar, poner en común, aunar esfuerzos y exprimir sinergias mientras avanzamos subidos en tecnologías innovadoras y procesos diferentes. Volviendo el símil marinero, esto va más de surfear las olas que de atravesarlas con un trasatlántico, hay que multiplicar nuestra capacidad de adaptación y lectura ágil de la situación en cada momento. Por eso me uno a esta aventura. Seguro que lo pasamos bien.

Desde la asociación esperamos que decir Alastria en un proyecto sea sinónimo de colaboración, de innovación, de agilidad… en resumidas cuentas de una nueva forma de hacer las cosas donde la colaboración entre la comunidad permita a los socios competir en la mejor de las condiciones en este nuevo océano que tenemos ante nosotros. Como he escuchado ya en los pasillos, el lema es “Colaborar para Competir”.

Todos sois necesarios para esta singladura, no sobra nadie. Creemos nuevos proyectos. Cambiemos el mundo #unosomostodos #todossomosuno.

Jaime Cuesta Tovar, director de la Oficina de Proyectos de Alastria

The first Public-Permissioned Blockchain network in Spain and Europe with multisectorial associates. Alastria is a non-profit association.

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